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Enfermedades mentales y neurológicas: la pandemia silenciosa en México

La crisis oculta de las enfermedades cerebrales afecta a millones en México y el mundo, con bajos niveles de atención y diagnóstico. Conoce la situación actual.

Por Redacción2 min de lectura
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La crisis invisibilizada de las enfermedades cerebrales afecta a millones en el mundo y en México, con bajos niveles de atención y diagnóstico. Las enfermedades del cerebro, tanto mentales como neurológicas, constituyen una problemática de salud pública que afecta a millones de personas en todo el mundo. A pesar de su impacto, estas condiciones suelen ser ignoradas, silenciadas o no diagnosticadas oportunamente. La falta de conciencia social, la estigmatización y la insuficiente inversión en salud mental contribuyen a que muchas de estas afecciones permanezcan en la sombra, agravando el sufrimiento de quienes las padecen. De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud, más de 970 millones de personas en el planeta viven con algún trastorno mental. Esta cifra refleja la magnitud de un problema que, en muchas ocasiones, no recibe la atención adecuada. Además, los padecimientos neurológicos han escalado hasta convertirse en la segunda causa de discapacidad a nivel global, lo que evidencia la gravedad y la extensión de la problemática. En México, la situación no es diferente. La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2022 revela que aproximadamente el 17 por ciento de la población adulta ha experimentado síntomas de ansiedad o depresión en algún momento. Sin embargo, la realidad revela una brecha significativa entre quienes presentan estos síntomas y quienes reciben atención profesional especializada. Menos del 10 por ciento de los afectados accede a un diagnóstico y tratamiento adecuados, lo que indica una carencia en los servicios de salud mental y un alto nivel de subregistro. La invisibilidad de estas enfermedades también tiene un impacto económico y social. La falta de atención temprana puede derivar en un empeoramiento de los síntomas, mayor discapacidad y una disminución en la calidad de vida de los pacientes. Además, la carga económica para las familias y el sistema de salud se incrementa debido a la progresión de estos trastornos y la necesidad de

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