La mayoría de los encuestados apoya el sistema actual de asignación de diputaciones, mientras que las reformas buscan cambios en la representación política.
El debate sobre la estructura del sistema electoral en México continúa siendo un tema central en las discusiones sobre reformas políticas. Aunque inicialmente se propuso eliminar las diputaciones plurinominales para reducir el número de legisladores, esta propuesta generó rechazo entre diversos sectores, pues afecta la representación de las minorías en el Congreso. El interés por mantener el modelo actual refleja la percepción de que combina elementos de representación proporcional y mayoría relativa, asegurando una representación más inclusiva. Datos recientes indican que, mientras 43% de los ciudadanos favorece la conservación del sistema, otros segmentos consideran que las diputaciones deberían distribuirse en función del porcentaje de votos obtenidos por cada partido. Este sistema, adoptado desde hace décadas, permite que partidos con menos votos tengan presencia en la Cámara de Diputados, promoviendo un escenario político más plural y equilibrado. Históricamente, la disposición de las diputaciones ha sido un tema controversial, asociado con debates sobre la transparencia, equidad y la representatividad en la política mexicana. La actual tendencia muestra que la mayor parte de la población prefiere preservar esta fórmula, en medio de un contexto en el que la reforma electoral busca equilibrar el poder y fortalecer las instituciones democráticas. La decisión final podría impactar significativamente en la composición del Congreso y en la forma en que los partidos políticos compiten en futuras elecciones.
