Un estudio revela que el 76% de las compañías enfrenta retos en la implementación efectiva de acciones ambientales, sociales y de gobernanza, debido a incertidumbre y falta de estructura. Un análisis reciente indica que cerca de tres cuartas partes de las organizaciones a nivel global tienen un nivel inicial o intermedio en la integración de prácticas ESG (ambientales, sociales y de gobernanza). La evaluación, que encuestó a más de 1,300 ejecutivos de grandes corporaciones con ingresos promedio que superan los 16 mil millones de dólares, evidencia que solo una minoría ha alcanzado un nivel de madurez avanzada en sus estrategias ESG. El informe muestra que la calificación promedio global en materia de madurez ESG descendió levemente, afectada por la creciente incertidumbre geopolítica y la volatilidad regulatoria. Mientras las compañías líderes en el tema superan un puntaje de 65 en una escala de 100, muchas empresas en etapas iniciales enfrentan dificultades para definir una gobernanza sólida o establecer mecanismos confiables de recopilación de datos, dificultando su avance en sostenibilidad y responsabilidad social. Expertos señalan que la adopción efectiva de la estrategia ESG requiere no solo inversión en tecnología, sino también un compromiso profundo de las juntas directivas y una estructura organizacional que facilite la integración de estos aspectos en las operaciones diarias. La tendencia revela una brecha significativa entre las empresas que han hecho de la ESG un eje estratégico y aquellas que aún luchan por establecer lo básico, lo cual puede impactar en su competitividad futura. En un contexto donde la sostenibilidad y la transparencia se vuelven cada vez más cruciales para inversores y consumidores, el avance hacia estrategias maduras en ESG se considera un requisito indispensable para mantenerse relevantes en el mercado global.
