Carlos Rosales Mendoza, conocido como El Tísico, es un personaje clave en la historia del narcotráfico en Michoacán. Fundador de la Familia Michoacana, su influencia se sintió en la reorganización del crimen organizado en México. Su habilidad en el tráfico de drogas y sus alianzas con grupos como el Cártel del Golfo fueron vitales en su trayectoria criminal.
Aunque no tiene la misma notoriedad que Joaquín "El Chapo" Guzmán, El Tísico se convirtió en un jugador importante, conocido por su capacidad para facilitar fugas de penales. Su intención de liberar a miembros clave de su organización y de Los Zetas sugirió un plan que implicaba también rescatar a Osiel Cárdenas Guillén, el líder del Cártel del Golfo.
Rosales Mendoza inició su carrera al lado de Armando Valencia Cornelio, conocido como El Maradona. Juntos, establecieron primeramente un nexo con el Cártel de Sinaloa y posteriormente, a raíz de un conflicto personal, El Tísico creó su propio grupo mediante alianzas con Los Zetas y el Cártel del Golfo. Con esta estrategia buscaba consolidar el poder en la región.
El 5 de enero de 2004, El Tísico llevó a cabo un audaz asalto al penal de Apatzingán en Michoacán, donde se encontraban internos que él consideraba aliados. Un comando armado de unas 40 personas, disfrazados de autoridades, tomó el control del penal en una operación rápida y bien organizada. El objetivo era claro: liberar a sus hombres y recuperar el control sobre el territorio.
La violenta rivalidad entre estos grupos criminales derivó en una serie de enfrentamientos que impactaron severamente a la población local. Aunque el plan de El Tísico tuvo éxito a corto plazo, las repercusiones de sus acciones y la lucha por el poder en el crimen organizado continúan siendo parte del entorno violento en Michoacán.
Con información de milenio.com

