El líder del Cártel de Sinaloa revela en una corte estadounidense cómo corrompió a autoridades mexicanas durante décadas para proteger sus operaciones criminales.
En una audiencia en Brooklyn, Ismael ‘El Mayo’ Zambada reconoció haber sobornado a policías, militares y políticos en México a lo largo de sus más de 50 años en el negocio del narcotráfico. Tras aceptar su culpabilidad, las autoridades estadounidenses confirmaron que el capo del Cártel de Sinaloa desempeñó un papel clave en el tráfico de drogas, financiando su organización mediante pagos ilícitos a funcionarios en todos los niveles del gobierno mexicano. La confesión revela que Zambada operó con impunidad gracias a estos sobornos, protegiendo rutas y cargamentos que cruzaban la frontera hacia Estados Unidos. Esta situación refleja la complicidad que permitió a uno de los criminales más prolíficos de la historia mantenerse activo por décadas. La captura del líder, según expertos, se atribuye en parte a cambios en la política de la administración Trump, aunque las investigaciones señalan que fue entregado por Joaquín Guzmán López tras un secuestro. Además, Zambada no colaboró con las autoridades estadounidenses al finalizar su proceso, cerrando la puerta a posibles revelaciones adicionales sobre sus patrones de corrupción y alianzas en México.
