Un doble terremoto en Venezuela ha dañado aproximadamente 58,870 edificios en la región afectada, según una evaluación inicial realizada por la NASA utilizando imágenes satelitales.
Datos clave
- Cuándo: 30 de junio de 2026
- Qué: Doble terremoto con severas afectaciones a edificaciones
- Dónde: Región central de Venezuela, incluyendo Caracas
- Magnitud: Terremoto principal de 7.5, con un sismo preliminar de 7.2
- Tecnología: Imágenes satelitales del radar Sentinel-1
La NASA presentó este análisis basado en el uso de datos del satélite Sentinel-1, parte del sistema europeo de observación de la Tierra, Copernicus. Los datos obtenidos son considerados un “producto preliminar” elaborado pocos días después del desastre y aún están en proceso de validación. Las estimaciones indican que estos daños se registraron a partir de las imágenes tomadas el 25 de junio de 2026.
La Agencia Espacial Europea (ESA) también participa en la evaluación del daño, generando mapas que mapean la deformación del terreno. Estos mapas permiten observar las variaciones geográficas con una precisión milimétrica, mostrando el impacto del sismo a lo largo de un área de aproximadamente 210 kilómetros desde Caracas hasta la ciudad de Puerto Cabello.
¿Cómo se determina el daño en los edificios?
Los expertos han utilizado dos conjuntos de datos del radar recientemente obtenidos para evaluar el impacto. El primero fue capturado el 24 de junio, mientras que el segundo se tomó al día siguiente, a las 10:16 GMT. Las imágenes pos-evento se compararon con referencias previas al terremoto, lo que permitió crear un mapa unificado que muestra la magnitud de los daños.
La NASA ha activado su Sistema de Coordinación de Respuesta ante Desastres para proporcionar apoyo en la evaluación y ha comenzado a compartir mapas y datos adicionales conforme se disponen. Esta respuesta rápida busca mitigar el impacto del desastre en la población afectada.
¿Qué se está haciendo para ayudar a los afectados?
La activación de mecanismos de respuesta es crucial para abordar las necesidades inmediatas de las comunidades afectadas. La participación de la NASA y la ESA promete mejorar la comprensión del alcance del daño y facilitar la entrega de ayuda necesaria. A medida que se validen los datos y se obtenga más información sobre el impacto, se podrán desarrollar estrategias más efectivas para la recuperación.
El seguimiento continuo de la situación permitirá a las autoridades y organizaciones humanitarias planear y ejecutar medidas de apoyo, afianzando la asistencia a las áreas más devastadas por los sismos.
Con información de aporrea.org

