La economía de México enfrenta momentos críticos al recibir una mala noticia de la calificadora Standard & Poor’s, que ha cambiado su perspectiva de estable a negativa. Este ajuste se debe principalmente al debilitamiento de la flexibilidad fiscal, indicativo de que un crecimiento escaso podría llevar al país a un mayor endeudamiento.
Claudia Sheinbaum Pardo, presidenta de México, ha mantenido reuniones con líderes económicos y empresariales en un intento por revitalizar el crecimiento, que se estima en un 0.7 por ciento anual. Sin embargo, el clima actual sugiere que se requiere de una acción decisiva para mejorar la situación económica, especialmente si se quiere renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte.
Existen preocupaciones sobre la certeza jurídica en el país, dado el deterioro del Poder Judicial, lo que podría disuadir la inversión extranjera. La designación de ministros de la Suprema Corte con base en la lealtad política, más que en su capacidad, contribuye a este ambiente de incertidumbre, lo que hace más difícil crear un estado de derecho sólido.
Además, la inseguridad en México ha alcanzado niveles alarmantes, exacerbada por la colusión entre bandas del narcotráfico y funcionarios del gobierno. Analistas destacan preocupaciones sobre la corrupción a niveles altos, generando un ecosistema donde los problemas económicos pueden empeorar si no se toman decisiones audaces y efectivas.
La situación es apremiante para Claudia Sheinbaum. La presidenta se enfrenta al dilema de actuar para estabilizar la economía de México o dejar que la corrupción y la ineficiencia del gobierno impidan un verdadero avance. El futuro del país, en gran medida, depende de sus próximos movimientos.
Con información de vanguardia.com.mx

