La actividad económica cayó un 0.9% respecto a junio, con un descenso anual del 1.2%, reflejando desafíos en diversos sectores y afectando las perspectivas económicas.
En julio de 2025, el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) reveló una contracción del 0.9% en comparación con el mes anterior, marcando la mayor caída mensual en siete meses, desde diciembre de 2024. A nivel anual, la economía registró una disminución del 1.2% en relación con julio del año pasado, evidenciando un periodo de desaceleración en diversos rubros.
El sector primario, que abarca principalmente agricultura y ganadería, experimentó la mayor reducción, con una caída del 3.0% mensual y un descenso del 12.2% respecto a 2024. La agricultura, en particular, sufrió pérdidas significativas, afectando la estabilidad de actividades rurales esenciales para la economía nacional.
Por su parte, las actividades secundarias, que incluyen la manufactura, construcción y minería, también mostraron decrecimientos; la minería fue la más afectada con una disminución del 2.8% anual y un descenso mensual del 1.2%. La contracción en estos sectores refleja dificultades en el ámbito industrial, influida por factores internacionales y nacionales que afectan la producción.
El sector terciario, que comprende comercio y servicios, tuvo una ligera caída mensual del 0.4% pero logró mantener un avance del 0.4% en comparación anual. Los servicios relacionados con apoyo a negocios, manejo de residuos y remediación mostraron los mejores desempeños dentro de esta categoría, contribuyendo con cierta estabilidad frente a las caídas en otros rubros.
Este escenario tiene implicaciones directas para las perspectivas económicas del país, evidenciando una tendencia de desaceleración que podría influir en políticas públicas y decisiones empresariales. La recuperación de ciertos sectores y la estabilización del gasto público, además de la inversión privada, serán clave para determinar la senda futura de la economía mexicana.
