La actividad industrial continúa desacelerándose, mientras los servicios mantienen un crecimiento moderado, limitando la reactivación económica del país.
La economía mexicana registró en septiembre de 2025 un ligero descenso anual del 0.6% en su actividad, acompañado de un aumento marginal de 0.1% respecto al mes anterior. A pesar de algunos indicadores positivos en el sector servicios, la industria enfrenta una persistente contracción que limita la recuperación económica general. Los sectores secundaros, que comprenden minería, energía, construcción y manufactura, experimentaron una caída del 3% en comparación con el mismo mes del año anterior, aunque anotaron un incremento mensual del 0.1%. Por su parte, las actividades terciarias, que incluyen comercio y servicios, mostraron un crecimiento del 0.8% anual y 0.1% mensual, reflejando un desempeño heterogéneo en la economía.
Este comportamiento sitúa a la economía en niveles por debajo del máximo alcanzado en julio de 2024, aunque todavía por encima del nivel registrado en julio de 2025. La participación del sector servicios, que representa más del 60% del Producto Interno Bruto, sostiene parcialmente la actividad, mientras que la industria, con más del 30% del PIB, continúa rezagándose. La ralentización en estos rubros preocupa a los analistas, pues los sectores industriales son clave para atraer inversión y generar empleo formal, aspectos fundamentales para alcanzar metas de crecimiento sostenido.
El panorama actual subraya la necesidad de reforzar la inversión en infraestructura y producción industrial a fin de dinamizar la economía, en línea con los objetivos del Plan México, que busca impulsar un crecimiento estable y sustentable. Expertos en economía alertan sobre los riesgos de persistir en este patrón de desaceleración, con el director del IMEF resaltando que, aunque el pronóstico de crecimiento para 2025 se mantiene en un modesto 0.5%, los resultados recientes no aportan signos alentadores para una recuperación robusta.
