Expertos señalan que el crecimiento del país se mantiene casi en paralelo a cero, mientras enfrentan presiones inflacionarias y debates sobre la ratificación del T-MEC.
La economía de México atraviesa un periodo de estancamiento en lugar de una recesión, debido a un crecimiento extremadamente débil en los últimos trimestres. Datos recientes indican que, tras el primer semestre del año, las cifras del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática revelan que la actividad económica apenas aumentó 0.1%, lo cual se acerca significativamente a una fase de prácticamente ningún crecimiento. Desde una perspectiva técnica, la situación no cumple con los criterios para considerar que el país esté en recesión, ya que la contracción y la distribución del impacto no son suficientemente severas ni prolongadas según los análisis de expertos en economía.
El contexto internacional también influye en el panorama económico. Las recientes decisiones del gobierno mexicano de aplicar aranceles a ciertos productos provenientes de países asiáticos, especialmente China, generan presiones inflacionarias que podrían complicar la recuperación. Aunque estas medidas buscan proteger la industria nacional, su impacto en los precios internos aún genera incertidumbre, especialmente si se consideran riesgos de una eventual persistencia inflacionaria distinta a la experimentada en la pandemia.
En materia de comercio, las exportaciones mexicanas han mostrado signos de crecimiento positivo. La introducción de aranceles a China en años anteriores, además de favorecer a ciertos sectores, ha contribuido a una mayor integración manufacturera. Por ejemplo, la exportación de computadoras alcanzó niveles históricos, aumentando de una proporción de 0.2% en 2020 a 0.95% en 2025. La posible ratificación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) en la segunda mitad de 2026 también aporta un marco de expectativas, aunque some analistas sugieren que revisiones periódicas podrían ser requeridas.
Este escenario evidencia que, si bien el país enfrenta un crecimiento limitado, aún existen áreas de oportunidad y ajustes en política comercial que podrían mitigar los efectos de un estancamiento prolongado y mantener la estabilidad económica en un contexto global complejo.
