La actividad económica registra un crecimiento modesto, afectada por el desempeño del sector secundario, lo que plantea retos para el mercado laboral y el PIB anual.
La economía mexicana continúa enfrentando un escenario de crecimiento limitado en 2024, evidenciado por datos recientes del Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE). Durante agosto, el indicador mostró una pequeña caída anual de 0.02%, reflejando un retroceso en el sector secundario, que fue parcialmente compensado por un incremento en las actividades primarias. A pesar de un incremento mensual de 0.57%, esta recuperación no fue suficiente para revertir la tendencia de debilidad, y en términos acumulados, el avance del PIB en los primeros ocho meses fue de apenas 0.26%, el menor desde 2020.
El desempeño reciente revela una economía en franca atonía, donde los sectores primarios, como la agricultura, muestran un crecimiento extraordinario del 15.3% anual, aunque este impulso no se espera que sea sostenido a largo plazo por la volatilidad propia del sector. En contraste, el sector secundario continúa en caída, con bajas en minería, construcción y manufacturas. El sector servicios mostró algunas mejoras en áreas específicas como salud y comercio minorista, pero no lograron compensar las pérdidas en otros segmentos.
Expertos advierten que esta desaceleración, especialmente en la industria manufacturera y la construcción, genera preocupación respecto al empleo formal; en lo que va del año, la transformación perdió más de 20,000 puestos de trabajo, lo que refleja dificultades en la recuperación del mercado laboral. Además, proyecciones indican que, si se mantiene el crecimiento de 0.08% para septiembre, el Producto Interno Bruto del tercer trimestre podría experimentar una contracción trimestral de 0.41%, acumulando un crecimiento muy marginal en los primeros nueve meses.
Se espera que factores externos como la desaceleración en Estados Unidos y la incertidumbre en la inversión sigan afectando la economía mexicana. Las instituciones financieras ajustaron sus expectativas, prevén un crecimiento anual de aproximadamente 0.4%, muy por debajo del promedio histórico, y advierten que el país enfrentará un escenario de bajo rendimiento por al menos tres años consecutivos.
