La contracción refleja un debilitamiento industrial, aunque los servicios y el sector agropecuario aportan cierta estabilidad a la economía del país.
Durante el tercer trimestre de 2025, la economía mexicana experimentó una reducción del 0.3% respecto al trimestre anterior, consolidando un período de desaceleración económica. La disminución estuvo principalmente impulsada por un desempeño negativo en el sector industrial, que reportó una caída del 1.5%, con pérdidas significativas en construcción y manufactura, aunque la minería mantuvo un crecimiento del 2.4%. A nivel anual, el Producto Interno Bruto (PIB) sufrió una caída del 0.1%, reflejando un contexto de incertidumbre económica y deterioro en la inversión tanto pública como privada. En contraste, los sectores de servicios y agropecuario moderaron el impacto, con avances del 0.2% y 3.5%, respectivamente, ayudando a mitigar la contracción general. En septiembre, la actividad económica mostró una caída del 0.6%, evidenciando una tendencia de desaceleración que podría persistir si no se abordan los desafíos en la industrialización y la inversión.
La desaceleración económica en México responde a factores internos y externos que han afectado el ritmo de crecimiento del país. La menor demanda global, así como las dificultades internas en industrias clave, impactan la generación de empleo y el consumo. La estabilidad en los sectores agrícola y de servicios resulta vital para mantener cierta resiliencia frente a los vaivenes del mercado, pero la recuperación requiere de políticas que impulsen la inversión y fortalezcan las actividades productivas esenciales para un crecimiento sostenido.
