La crisis económica afectó severamente a los docentes, quienes recurren a empleos alternativos y reducen su bienestar y formación profesional. La precaria situación económica ha llevado a que casi una quinta parte de los docentes universitarios tenga que desempeñar actividades fuera de su especialización para acceder a ingresos suficientes. Un relevamiento realizado en la Universidad Nacional Arturo Jauretche revela que varios docentes trabajan en plataformas como Uber, Rappi o en ventas directas, como Avon, con el objetivo de cubrir sus necesidades básicas. Desde diciembre de 2023, el poder adquisitivo de estos profesionales se ha reducido en aproximadamente la mitad, generando una fuerte pérdida salarial que impulsa a muchos a abandonar sus funciones académicas. La crisis ha afectado también la calidad de la formación universitaria, ya que un 70% de los docentes reporta haber reducido o pausado su participación en postgrados y actividades de perfeccionamiento debido a la falta de recursos y tiempo. La escasez de recursos ha tenido un impacto significativo en la salud y bienestar de estos profesionales, con el 57% dejando de lado actividades recreativas y culturales. Este fenómeno refleja una situación que trasciende la universidad, evidenciando los efectos profundos de la inflación y el deterioro económico sobre la clase laboral educativa en diversos contextos del país. La pérdida de docentes y la reducción de su participación en actividades de formación representan un riesgo para el crecimiento y la calidad del sistema educativo superior, poniendo en jaque la excelencia académica y el desarrollo profesional.
