Mérida, Yucatán. – La implementación de la Nueva Escuela Mexicana (NEM) y los Libros de Texto Gratuitos (LTG) ha reavivado un debate nacional sobre la privatización de la educación y la organización magisterial. El Plan de Estudio 2022, que enfatiza el pensamiento crítico, la autonomía profesional, el codiseño y la contextualización, busca una transformación educativa en México.
Este debate pone de manifiesto aspectos cruciales que deben ser analizados por la base magisterial. Contrario a lo que algunos sectores conservadores sugieren, la discusión no se centra únicamente en los LTG diseñados por la Dirección General de Materiales Educativos (DGME) de la SEP, con la participación histórica de docentes. Esta colaboración representa un hecho significativo, especialmente en comparación con el periodo neoliberal, y ha sido bien recibida por el magisterio al ser incluido en un proceso de diálogo para la creación de materiales educativos.
Las convocatorias de la DGME para la elaboración de los LTG son parte de una serie de iniciativas para fomentar la concientización y participación docente en procesos pedagógicos. Proyectos como las Fogatas Insurgentes y la revista “Asalto al cielo”, así como la conformación de comités de defensa de la NEM, han incomodado a sectores de la burguesía mexicana al promover comunidades de aprendizaje y desvincular al magisterio de las problemáticas educativas tradicionales, fomentando la colaboración en lugar del individualismo.
Asimismo, la participación docente en el diseño, impresión y distribución de los LTG ha desarticulado un negocio millonario que antes beneficiaba a monopolios y políticos. La SEP ha recuperado la responsabilidad de estos materiales, generando una oposición que busca el retorno a la privatización. El director de la DGME, Marx Arriaga Navarro, ha señalado a quienes desean acaparar nuevamente la producción de los LTG, indicando que la disputa real no es educativa, sino económica.
La base ideológica de la NEM, inspirada en Paulo Freire, confronta a la derecha y al conservadurismo mexicano, quienes buscan la enajenación y el adoctrinamiento a través del control educativo. El rechazo conservador a la educación popular y la creación de comunidades de aprendizaje es una constante. Sin embargo, estas iniciativas también generan tensiones internas en el partido gobernante, debido a la presencia de exmilitantes de otros partidos y disputas por el poder.
La creación de comités estatales para defender la NEM no representa una rebelión antigubernamental, sino un cuestionamiento necesario sobre el futuro de la educación y una defensa de la educación pública. A pesar de aspectos perfectibles, la NEM se consolida como la propuesta educativa institucional más avanzada y progresista en México desde la educación socialista posrevolucionaria.
La participación del magisterio es vital ante el riesgo de la privatización, que aún persiste debido a resabios neoliberales en diversas estructuras de poder. La NEM ofrece una oportunidad para analizar a fondo los problemas educativos y sus ejes articuladores, con un impacto directo en las comunidades, y se perfila como una base para la transformación profunda que México requiere.
