El aeropuerto capitalino registró una caída en el tráfico, concentrada en vuelos domésticos, mientras las operaciones permanecen limitadas por saturación.
En los primeros nueve meses del año, el Aeropuerto Internacional Benito Juárez recibió aproximadamente 33.2 millones de pasajeros, cifra que representa una notable disminución en comparación con los alrededor de 34 millones de la misma etapa en 2024. Este descenso refleja una recuperación parcial en el sector aéreo, aún marcada por las restricciones operativas y la competencia de terminales alternas como el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA). La mayor parte de la caída afecta a los vuelos nacionales, que experimentaron una reducción del 5 %, en contraste con el ligero aumento del 1.5 % en los vuelos internacionales.
El AICM continúa enfrentando un límite en su capacidad operativa, actualmente permitiendo solo 44 movimientos por hora, muy por debajo de los 61 movimientos habilitados hasta octubre de 2022. La congestión y la remodelación de sus instalaciones son factores que contribuyen a esta restricción, además de una reconfiguración del mercado que busca adaptarse a las nuevas dinámicas de la aviación tras la pandemia.
Por su parte, en el período de enero a agosto, el AIFA en Zumpango movilizó aproximadamente 4.6 millones de pasajeros, consolidándose como una alternativa en una región que busca desahogar al aeropuerto principal de la capital. La tendencia de reducción en el tráfico aéreo en el AICM genera preocupaciones sobre la recuperación sustentable de la aviación en México, en medio de la competencia y los cambios en los patrones de viaje.
