La oposición rechaza participar en los foros y acusa centralización del agua, mientras autoridades convocan diálogos con productores rurales.
En un proceso que busca definir el rumbo de la legislación en torno a los recursos hídricos nacionales, representantes del PRI y PAN han manifestado su rechazo a participar en las audiencias públicas realizadas en el Congreso de la Unión, centradas en la revisión de la Ley de Aguas Nacionales y la Ley General de Aguas. La negativa surge en medio de debates sobre la centralización del control del agua y las restricciones a la transmisión de derechos sobre concesiones, temas que han generado inquietud en sectores agrícolas y comunitarios. La participación de actores externos a estos partidos ha sido limitada, lo que refleja divisiones internas y polarización en torno a la reforma. Además, se anunció una mesa de diálogo para el día siguiente, en la que los legisladores de Morena y productores rurales abordarán las implicaciones de los cambios legislativos, que algunos consideran perjudiciales para la administración descentralizada del vital recurso. La discusión del marco legal sobre el agua tiene una relevancia central en la agenda política y económica del país, dada su importancia para el desarrollo social, la agricultura y el acceso equitativo al recurso.
