La Cámara de Diputados inició sesiones para definir el gasto federal del próximo año, priorizando espacios de diálogo y atención social especializada.
La Cámara de Diputados comenzó formalmente los trabajos encaminados a la discusión y aprobación del Presupuesto de Egresos para 2026, en una fase que busca fortalecer la participación ciudadana y la transparencia. En el arranque de estos diálogos, se establecieron seis grupos de trabajo dedicados a diferentes áreas, con la intención de escuchar propuestas, inquietudes y aportaciones de diversos actores de la sociedad. La iniciativa busca que las discusiones en los parlamentos abiertos se desarrollen del seis al diez de octubre, permitiendo un análisis profundo y plural del proyecto fiscal.
En el sector social, las consideraciones giraron en torno a la asignación de recursos para el desarrollo inclusivo. Especialistas y representantes de distintas instituciones expresaron que, si bien ha habido incrementos en las presupuestaciones dirigidas a la atención de personas con discapacidad y adultos mayores, estos aumentos no siempre alcanzan a cubrir el crecimiento necesario para garantizar derechos efectivos. Un ejemplo es el Consejo Nacional para el Desarrollo y la Inclusión de Personas con Discapacidad, cuyo presupuesto enfrenta desafíos por la elevada inflación, que reduce su poder de compra. La importancia de contar con un gasto blindado contra la inflación y con procesos de ejecución efectivos fue resaltada como clave para fortalecer la vigilancia y el cumplimiento de las leyes en estos ámbitos.
Por otro lado, hubo declaraciones positivas respecto a la asignación para programas de acción climática, que destinará más de 212 mil millones de pesos en el presente año presupuestal. Este apoyo financiero busca equilibrar las metas de protección ambiental con el desarrollo social, en línea con los compromisos nacionales e internacionales.
El coordinador del Partido del Trabajo en la cámara expresó que, a pesar de trabajar en un calendario ajustado, con la ley de ingresos aún en proceso y un plazo que vence en octubre, existe una voluntad de avanzar con seriedad en el análisis del presupuesto. La intención es contar con una propuesta sólida y transparente, que refleje las prioridades del país y garantice una distribución equitativa de recursos. La discusión de estos temas se realiza en un contexto de alta expectativa social, en donde la participación activa es fundamental para definir el rumbo económico y social del país.
