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La digitalización en México enfrenta barreras que mantienen al efectivo como método preferido

México enfrenta obstáculos en la digitalización financiera; la falta de estándares abiertos y conectividad limita la adopción de pagos electrónicos y mantiene el efectivo como método principal.

Por Redacción2 min de lectura
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A pesar de avances en infraestructura, la falta de estándares abiertos y conectividad limita la adopción de pagos digitales en el país.

México continúa enfrentando desafíos en la transición hacia un sistema financiero digital eficiente, donde las múltiples plataformas y apps no logran integrarse completamente. Aunque el país cuenta con una infraestructura robusta en pagos en tiempo real, ecosistema fintech en crecimiento y una creciente penetración móvil, la ausencia de estándares abiertos y conexiones interoperables impide que los usuarios disfruten de una experiencia fluida y sin fricciones. Esto resulta en un retorno frecuente al uso del efectivo en transacciones cotidianas, especialmente en pequeñas empresas y zonas rurales, donde la conectividad y la usabilidad aún son limitadas.

La experiencia internacional muestra que la creación de una infraestructura única y obligatoria, como la implementada en Brasil con su sistema Pix, puede acelerar la adopción digital y reducir la dependencia del efectivo. En contraste, en México, las soluciones como CoDi o DiMo no han logrado desplazar el uso del dinero en efectivo a gran escala, reflejando una fragmentación que desalienta tanto a consumidores como a comerciantes a adoptar plenamente las tecnologías digitales.

Las regulaciones recientes, como la Ley Fintech y la actualización del sistema SPEI a SPEI 2.0, apuntan a establecer bases para una interoperabilidad más sólida, promoviendo la portabilidad y estandarización de datos. Sin embargo, aún falta un cronograma concreto para la implementación de un sistema unificado que facilite la comunicación entre plataformas, evitando la creación de “siloballos digitales”. La colaboración entre reguladores, bancos y fintech será crucial para garantizar un entorno donde la digitalización contribuya a una inclusión financiera efectiva y duradera.

El avance en infraestructura por sí solo no basta; la clave está en brindar conectividad real que facilite pagos y servicios integrados, permitiendo que todos los actores del sistema financiero puedan ofrecer soluciones interoperables, accesibles y eficientes para todos los usuarios.

LA RELEVANCIA: La fragmentación del sistema financiero digital mexicano limita su potencial y mantiene al efectivo como principal medio de pago, requiriendo acciones coordinadas para impulsar la inclusión y modernización.

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