El Programa Nacional de Seguridad Pública 2026-2030 presenta importantes vacíos en su diagnóstico sobre la violencia en el país. Aunque utiliza términos como "violencias estructurales" y "atención a causas", su lenguaje académico no refleja la complejidad del crimen organizado, lo que podría resultar en políticas ineficaces.
A lo largo del programa, se omiten menciones cruciales a grupos delictivos como el Cártel Jalisco Nueva Generación y el Cártel de Sinaloa. Asuntos críticos como el control de puertos, el reclutamiento forzado de menores y el uso de drones explosivos no encuentran espacio en el texto, creando una alarmante desconexión con la realidad.
Esta omisión no parece ser un simple error, sino una elección deliberada para proteger una narrativa gubernamental que busca mantener cierta imagen de éxito. Al no reconocer la verdadera naturaleza de los retos de seguridad, el programa corre el riesgo de implementar estrategias que no respondan a las necesidades del país.
México enfrenta una crisis de seguridad real que exige un enfoque sincero y directo. Ignorar el contexto actual y basar las políticas en un diagnóstico erróneo puede llevar a un ciclo continuo de ineficacia en la lucha contra el crimen y la violencia.
La necesidad de un análisis más profundo y honesto acerca del crimen organizado es urgente, así como la implementación de estrategias que aborden la situación real que vive el país. Sin un cambio radical en la forma de entender y tratar la violencia, las políticas de seguridad seguirán estando desconectadas de la realidad.
Con información de politica.expansion.mx

