El emblemático paseo en Monterrey muestra signos de abandono y falta de mantenimiento, afectando su infraestructura y apariencia original. A casi dos décadas de su inauguración, el Paseo Santa Lucía, uno de los principales atractivos turísticos y de recreación en Monterrey, presenta señales evidentes de desgaste. En un recorrido reciente, se constató la presencia de inmersión en humedad, zonas con graffiti, fuentes apagadas y pisos con cemento y varillas expuestas, reflejando una evidente falta de conservación. Este espacio, que fue renovado en 2007 para revitalizar el centro histórico de la ciudad, fue inspirado en el River Walk de San Antonio, Texas, y construido sobre un lugar de gran valor histórico, el antiguo manantial de Santa Lucía. Su deterioro actual contrasta con su papel emblemático y el entusiasmo que generó en sus primeros años, cuando fue inaugurado por el expresidente Felipe Calderón. El paso del tiempo y la ausencia de mantenimiento adecuado han causado daños en sus instalaciones, como barandales oxidados, fuentes en mal estado, conexiones eléctricas expuestas y zonas restringidas con señalización precaria. Además, algunos baños públicos y áreas de descanso se encuentran vandalizados y en mal estado, afectando la experiencia de quienes lo visitan. Este proceso de deterioro pone en evidencia la necesidad de una intervención urgente que asegure la preservación del espacio y conserve su valor simbólico para la comunidad y el turismo local. La falta de atención puede repercutir en la percepción de inseguridad y en la pérdida de un patrimonio que alguna vez simbolizó modernización y progreso en Monterrey. La realidad actual del Paseo Santa Lucía subraya la importancia de implementar programas de mantenimiento y conservación que permitan recuperar su esplendor y garantizar su uso seguro y disfrutado por residentes y visitantes.
