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Estado crítico en el Instituto Nacional de Rehabilitación por corrupción y falta de recursos

Denuncian condiciones precarias y falta de recursos en el Instituto Nacional de Rehabilitación, agravadas por acoso y cancelación de tratamientos médicos.

Por Redacción2 min de lectura
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Documentación y testimonios revelan deterioro, acoso laboral y cancelación de cirugías en el centro de atención especializada.

El Instituto Nacional de Rehabilitación (INR), uno de los centros más importantes en la atención a pacientes con discapacidades, atraviesa una crisis profunda caracterizada por falta de insumos, instalaciones en condiciones precarias y políticas de gestión cuestionadas. Diversas denuncias internas evidencian que los recursos destinados al servicio no se distribuyen de manera adecuada, lo que impacta en la calidad del atención y la seguridad de los pacientes. Además, se reporta un aumento en incidentes de acoso laboral y en la imposición de procedimientos que afectan directamente tanto al personal como a quienes buscan tratamiento.

Una de las áreas más afectadas es la zona de hidroterapia, que desde hace más de dos años permanece sin funcionar, privando a pacientes como Gerardo Osmani González Pulido de terapias esenciales para su recuperación. La situación se replica en otras instalaciones del centro, donde la falta de insumos básicos como papel, jabón o incluso condiciones higiénicas adecuadas, agrava aún más el estado del recinto y pone en riesgo la salud de quienes acuden a sus servicios. En paralelo, la cancelación de cirugías, que alcanzó una proporción significativa, refleja la crisis de capacidad y recursos del instituto, además de generar descontento entre los pacientes.

El liderazgo del INR aún está en entredicho, pues se señalan irregularidades en la gestión del director administrativo, Humberto Moheno Diez. Sus antecedentes, vinculados a adjudicaciones cuestionables en cargos anteriores, generan dudas sobre su idoneidad para el puesto. Por si fuera poco, la gestión interna está marcada por una censura sistemática, donde las quejas del personal muchas veces son remitidas a las mismas entidades responsables de su supervisión, limitando las posibilidades de una verdadera transparencia y mejora en las condiciones laborales y de atención.

La problemática del INR no solo refleja el impacto del deterioro en un centro especializado, sino que también evidencia las deficiencias en la administración pública y en la asignación de recursos de salud, aspectos que resultan críticos en un contexto donde el acceso a servicios médicos de calidad es fundamental para la población más vulnerable.

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