La desigualdad en el trabajo no remunerado aumenta la pobreza femenina, resaltando la necesidad de políticas públicas inclusivas y servicios especializados.
La distribución desigual del trabajo de cuidados en México sigue siendo una de las principales causas de discriminación económica contra las mujeres, especialmente a medida que avanzan en edad, tienen hijos o destinan más horas a estas tareas. A pesar de que en 2024 se registraron los índices más bajos de pobreza en el país, las cifras revelan que las mujeres continúan enfrentando mayores dificultades para salir de la condición de pobreza en comparación con los hombres. En particular, cuando dedican cuatro horas o más diarias al cuidado del hogar y familiares, la proporción de mujeres en situación de pobreza aumenta significativamente, alcanzando un 36.2% frente a un 25.3% de los hombres en similares circunstancias.
Este fenómeno refleja cómo la carga de responsabilidades domésticas limita las oportunidades laborales y mantiene a las mujeres en la pobreza. La mayor parte de este trabajo no remunerado, que equivale aproximadamente al 90% del total en el país, recae en las mujeres, muchas de las cuales enfrentan barreras como la falta de servicios especializados y flexibilidad laboral. Como resultado, incluso las mujeres que mantienen empleos formalizados suelen percibir salarios sustancialmente inferiores a los de los hombres, especialmente en grupos de mayor edad o con mayor número de hijos. Por ejemplo, las mujeres en el grupo de 50 a 59 años ganan en promedio solo la mitad de lo que perciben los hombres de la misma edad, y el impacto es aún más evidente en aquellas con múltiples hijos, quienes enfrentan una disminución sustancial en sus ingresos.
Es crucial que las políticas públicas prioriticen la creación e implementación de un Sistema Nacional de Cuidados, que proporcione servicios de apoyo y fomente una distribución equitativa de las tareas domésticas. Esta estrategia no solo reduciría la pobreza femenina, sino que también facilitaría la participación activa de las mujeres en el mercado laboral y mejoraría su desarrollo económico y social.
