El mercado laboral muestra un incremento en la informalidad y en la creación de empleos en sectores específicos, con señales de recuperación pero también de desafíos persistentes.
En julio de 2024, la economía mexicana registró una tasa de desempleo del 2.8%, la cifra más alta de este año, aunque ligeramente menor al 2.9% observado en el mismo mes del año anterior. La población ocupada llegó a aproximadamente 60.8 millones de personas, representando un incremento de 475 mil empleos en comparación con julio de 2023. Los sectores de servicios, comercio y transporte lideraron la generación de nuevos puestos, evidenciando un proceso de recuperación en áreas clave del mercado laboral. Además, la industria manufacturera logró revertir meses de caídas, sumando 144 mil empleos en ese período.
A pesar de estos avances, la economía enfrenta desafíos importantes. La informalidad laboral aumentó a un 56.1%, lo que equivale a más de 34 millones de trabajadores sin seguridad social ni protección laboral, señalando una tendencia preocupante frente a estadísticas del año anterior. La participación en la fuerza laboral se redujo marginalmente, del 61% al 60.2%, lo que podría reflejar un efecto de desaliento, cuando las personas dejan de buscar empleo tras periodos de dificultad.
Por otro lado, algunos indicadores muestran mejoras. La subocupación bajó a 7.3%, indicando que menos personas desean trabajar más horas. También disminuyó la proporción de trabajadores en condiciones precarias, aunque aún uno de cada tres empleados enfrenta ingresos bajos o jornadas insuficientes. En ese contexto, la pérdida de empleos en la manufactura limita el cumplimiento de los objetivos establecidos en programas oficiales que buscan fortalecer esa industria y promover un crecimiento más inclusivo.
El endurecimiento del mercado laboral y el aumento en la informalidad reflejan las complejidades que enfrenta la economía mexicana en su proceso de recuperación, poniendo en evidencia la necesidad de políticas que fomenten empleos formales y de calidad.
