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Descubren proteína clave que activa el fortalecimiento de huesos similar al ejercicio

Un nuevo descubrimiento científico identifica la proteína Piezo1 como un sensor clave que traduce el ejercicio físico en fortalecimiento óseo, abriendo puertas a tratamientos que imiten los beneficios del movimiento para personas con limitaciones.

Por Redacción2 min de lectura
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Ciudad de México, Ciudad de México. – Un avance científico de la Universidad de Hong Kong ha identificado una proteína esencial que permite al cuerpo detectar el ejercicio físico y traducirlo en fortalecimiento óseo. Este hallazgo podría conducir al desarrollo de medicamentos que imiten los beneficios de la actividad física en personas con limitaciones para ejercitarse.

El estudio, publicado en la revista Signal Transduction and Targeted Therapy, señala a la proteína Piezo1 como un sensor interno de movimiento en las células madre de la médula ósea. Su activación previene la pérdida de masa ósea asociada a la edad y fomenta la creación de nuevo hueso, lo cual es crucial para pacientes mayores, postrados o con enfermedades crónicas que corren alto riesgo de fracturas.

A través de modelos en ratones y células madre humanas, los investigadores descubrieron que Piezo1 actúa como un interruptor molecular en las células madre mesenquimales, las cuales son responsables de generar diversos tejidos en la médula ósea. Cuando estas células reciben señales mecánicas del ejercicio, Piezo1 se activa y dirige su desarrollo hacia la formación ósea, a la vez que reduce la acumulación de grasa en la médula.

Por el contrario, la ausencia o mal funcionamiento de Piezo1 provoca que las células se conviertan en tejido graso, acelerando el debilitamiento óseo. Los científicos han logrado decodificar cómo el cuerpo transforma el movimiento en huesos más fuertes, lo que abre la posibilidad de imitar los beneficios del ejercicio mediante la activación de la vía Piezo1, incluso sin actividad física real.

Además, se identificó que la deficiencia de Piezo1 libera señales proinflamatorias que favorecen la transformación de células madre en grasa y dificultan la formación ósea. Al bloquear estas señales inflamatorias en modelos experimentales, se observó una mejora significativa en la salud ósea, confirmando el papel central de Piezo1 en la regeneración y prevención del deterioro óseo.

Este descubrimiento ayuda a explicar la pérdida acelerada de masa ósea que ocurre con la inactividad prolongada, común en hospitalizaciones largas o en personas con movilidad reducida. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que una de cada tres mujeres y uno de cada cinco hombres mayores de 50 años sufren fracturas por fragilidad ósea, un problema más acentuado en poblaciones envejecidas.

Los investigadores ven este hallazgo como una vía para el desarrollo de fármacos

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