Ibiza, Islas Baleares. – El asentamiento de sa Joveria se encuentra en momentos críticos, ya que este lunes se ejecutará una orden de desalojo que afecta a 130 personas, muchas de ellas trabajadores saharauis que buscan un lugar donde vivir. La incertidumbre crece entre los residentes, quienes han comenzado a abandonar sus infraviviendas.
Los residentes de sa Joveria, en su mayoría originarios del Sáhara Occidental, enfrentan la dura realidad de la falta de alojamiento. Mohamed, un maletero en el aeropuerto de Ibiza, es uno de ellos. No sabe dónde dormirá después de su turno, ya que muchos han tomado la decisión de irse antes del desalojo programado para las 10 horas de mañana.
Frustración es la palabra que define el sentimiento de quienes han solicitado ayuda al Ayuntamiento de Ibiza sin recibir respuesta. Salek y Ali, otros residentes del asentamiento, han intentado conseguir asistencia, pero han encontrado que les remiten de un departamento a otro sin solución. Varios han optado por alojarse con otros saharauis o buscar alternativas en localidades cercanas.
Hamed, otro trabajador del asentamiento, también se ve en la misma situación. A pesar de tener un empleo estable, el acceso a una vivienda asequible en Ibiza es casi imposible. La comunidad saharaui busca una salida, ya que rentar un cuarto por más de 400 euros resulta inalcanzable. “Si no encuentro una alternativa en una semana, me voy de Ibiza”, afirma Hamed.
El asentamiento de sa Joveria se ha convertido en hogar temporal para muchos, pero este desalojo pone en riesgo su estabilidad. La falta de condiciones dignas agrava la situación de los saharauis, quienes han llegado a España en busca de una vida mejor. Sin alternativas claras, se encuentran entre dos fuegos, con el temor de perder su empleo y su hogar.

