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Los desafíos de reducir el uso de plásticos en la Ciudad de México

La prohibición de plásticos en la capital enfrenta resistencia; comerciantes y consumidores aún usan bolsas y unicel, evidenciando obstáculos en su reducción.

Por Redacción2 min de lectura
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A cinco años de la prohibición, el mercado y los comercios siguen usando bolsas y unicel, evidenciando dificultades en la aplicación de políticas ambientales.

La postura oficial sobre la prohibición de plásticos en la Ciudad de México enfrenta obstáculos que dificultan su cumplimiento efectivo. A pesar de que en 2020 se prohibieron las bolsas de plástico de un solo uso y en 2021 los productos de este material, en la práctica su empleo continúa siendo común en los puestos de comida, carnicerías y verdulerías del Mercado Hidalgo. Muchos comercios han intentado implementar alternativas biodegradables o cobrar por los recipientes desechables para reducir su uso, pero aún prevalece la resistencia y la cultura de consumo que favorece estos materiales.

Diversos factores explican esta situación, entre ellos la debilidad institucional para fiscalizar y promover cambios, además de la preferencia de los consumidores por conveniencia. Un ejemplo de ello es un dueño de fonda que informó haber intentado sustituir las bolsas tradicionales por opciones de papel o recipientes reutilizables, pero halló dificultades por la fragilidad de los materiales biodegradables y la resistencia de los clientes a cambiar sus hábitos. También, el costo y la practicidad juegan un papel importante en la persistencia del uso del unicel y plástico, especialmente en productos calientes o a granel.

Desde una perspectiva ambiental, estas prácticas mantienen un alto nivel de generación de residuos plásticos. Aunque datos recientes muestran una ligera disminución en el volumen de basura en la capital —de aproximadamente 13 mil toneladas en 2018 a cerca de 12 mil 500 en 2023—, aún representa un reto lograr una reducción significativa en su consumo y generación. Expertos subrayan que el cambio cultural y el refuerzo de políticas públicas son esenciales para avanzar hacia una ciudad con menos residuos plásticos y mayor conciencia ecológica.

El camino hacia una gestión efectiva de residuos requiere mayor educación, mayores incentivos y una revaloración de los empaques tradicionales como el papel y las hojas de plátano, que en el pasado se usaban para envolver alimentos. Sin embargo, la realidad muestra que muchas personas aún no están listas para abandonar por completo los plásticos de un solo uso, lo que evidencia que todavía hay mucho por hacer para cumplir con los objetivos de sustentabilidad.

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