La modernización del sector requiere fortalecer la ciberseguridad, mejorar la estructura regulatoria y resolver retrasos en pagos para garantizar su eficiencia.
El sistema de salud en México atraviesa una etapa de transformación que demanda atención en varios frentes. La incorporación de tecnologías digitales y bases de datos nacionales ha puesto sobre la mesa la necesidad de desarrollar una infraestructura de ciberseguridad sólida, pues actualmente no existe una legislación integral que proteja la información clínica de los pacientes. La falta de estos mecanismos expone riesgos importantes ante ciberataques y vulnerabilidades.
Paralelamente, la estructura regulatoria del sector requiere fortalecerse. La institución responsable de supervisar aspectos sanitarios, que actualmente opera como un apéndice, necesita ser dotada de mayores recursos y un rango equivalente a una secretaría para cumplir eficientemente sus funciones. Además, en la renegociación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), se busca preservar la independencia del sector salud mexicano y evitar medidas que puedan afectar el abastecimiento de insumos médicos.
Otro aspecto crítico es la situación financiera. Los retrasos en pagos a proveedores, que afectan principalmente a instituciones como el IMSS Bienestar, comprometen la continuidad del suministro y la logística del sistema. La coordinación con instancias como la Secretaría de la Función Pública y auditorías externas resulta indispensable para resolver estos obstáculos y garantizar una cadena de suministros efectiva. La conclusión es clara: la modernización y seguridad del sector salud requiere una visión integral que vaya más allá de las políticas superficiales, promoviendo cambios estructurales y tecnológicos profundos.
