La falta de recursos y medicinas en el Hospital Infantil de México ha llevado a retrasos en cirugías y atención, afectando el bienestar de menores pacientes.
La escasez de medicamentos y recursos en el Hospital Infantil de México “Federico Gómez” ha generado la suspensión de numerosas cirugías, con reprogramaciones que en algunos casos alcanzan hasta un año de espera. Familias que acuden al centro hospitalario enfrentan dificultades para obtener tratamientos esenciales, lo que pone en riesgo la salud y la vida de los menores afectados. La crisis se agrava por la reducción del 50% en servicios de anestesia, dificultando procedimientos complejos como cirugías cardíacas y neuroquirúrgicas.
En las afueras del hospital, familiares expresan su desesperación ante la falta de medicamentos, como en el caso de una abuela que lucha por conseguir la medicina para su nieta con leucemia, cuyo tratamiento cuesta cerca de 2,700 pesos. La falta de presupuesto y la disminución en la asignación de fondos públicos para salud pública han contribuido a esta situación, que también evidencia el déficit en infraestructura y recursos en el sistema hospitalario público.
Este panorama se ve agravado por la baja en el financiamiento asignado en el Presupuesto de Egresos de la Federación para 2026, destinado al hospital, lo que genera incertidumbre respecto a la recuperación de los servicios y atención. Además, denuncia entre médicos revela que el acceso a insumos y materiales especializados continúa siendo un problema, obligando a familias a depender de donaciones o gastar recursos propios en medicinas y materiales médicos.
El impacto de esta crisis en un hospital que atiende a millones de menores destaca la urgencia de una estrategia eficaz que asegure el abastecimiento y financiamiento, garantizando que los derechos a la salud infantil sean prioridad en las políticas públicas.
