La interrupción del suministro en 2019 generó filas, compras de pánico y un aumento en los costos logísticos
El desabasto de gasolina en la Ciudad de México en 2019, que duró aproximadamente 13 días, se originó por cambios en la logística de distribución implementados por el gobierno federal para combatir el huachicoleo. La medida consistió en sustituir parcialmente el transporte por ducto por traslado terrestre en pipas, afectando el suministro de gasolina importada desde Tuxpan, Veracruz, hacia la terminal de Azcapotzalco.
Durante ese período, algunas estaciones de servicio en la capital enfrentaron escasez intermitente, con reportes de cierres temporales y límites en la venta de combustible. La afectación también alcanzó a estados como Jalisco, Michoacán, Guanajuato, Querétaro, Hidalgo, Nuevo León, Coahuila y Puebla, extendiéndose posteriormente al Estado de México y la Ciudad de México.
La interrupción provocó escenas de compras de pánico, largas filas y abastecimiento en bidones, además de cierres temporales en algunas gasolineras. Para enfrentar la crisis, automovilistas crearon mapas colaborativos en Google para localizar estaciones con combustible, y redes sociales difundieron memes y videos sobre la situación.
El cambio en la logística elevó los costos de distribución, ya que transportar combustible por carretera resulta 14 veces más caro que por ducto. La Secretaría de Hacienda y Crédito Público estimó pérdidas por robo de combustible de 60,000 millones de pesos anuales, por lo que la estrategia buscaba reducir esas fugas.
El 18 de enero de 2019, en medio de la crisis y en un contexto de incremento de las protestas, ocurrió la explosión en Tlahuelilpan, Hidalgo, en una fuga de combustible recolectado por decenas de personas. El incidente dejó 132 muertos y múltiples heridos, siendo uno de los eventos más trágicos vinculados al huachicoleo en ese año.
