La contaminación del aire y el deterioro de recursos naturales generan un impacto económico significativo que afecta la economía y la salud pública en el país.
En 2024, la degradación de los ecosistemas en México implicó una pérdida económica aproximada de 1.38 billones de pesos, equivalente a cerca del 4.1% del Producto Interno Bruto. La mayor parte de estos costos provino de la contaminación atmosférica, que representó cerca de 832 mil millones de pesos en daños, evidenciando que las emisiones de gases nocivos siguen siendo el principal desafío ecológico del país. Además, las afectaciones abarcaron la degradación del suelo, residuos sólidos urbanos y aguas residuales no tratadas, las cuales significaron pérdidas sustanciales en recursos naturales y servicios ecosistémicos. Aunque en términos relativos el impacto ambiental ha mostrado una ligera disminución en comparación con años anteriores, los daños económicos persisten en niveles elevados, reflejando la necesidad de fortalecer las políticas públicas enfocadas en la conservación y recuperación ambiental. La inversión prevista en recursos para acciones ambientales en el presupuesto federal de 2026 muestra un reconocimiento a la importancia de abordar estos problemas, pero aún se requiere mayor impulso para revertir la tendencia de deterioro ambiental.
