Raquel Buenrostro argumenta que el fideicomiso para desastres naturales era inoperante y burocrático, destacando avances en la gestión de recursos tras su abolición.
En una exposición reciente, Raquel Buenrostro, titular de la Secretaría de Anticorrupción y Buen Gobierno, abordó las irregularidades y deficiencias del Fondo de Desastres Naturales (Fonden), un fideicomiso creado en 1996 para atender emergencias, que fue eliminado durante la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador. La funcionaria sostuvo que el fondo acumuló una historia de ineficacia, burocratización y opacidad, lo cual dificultaba una respuesta efectiva ante desastres.
Antes de su desaparición, el proceso para aprobar recursos y activar planes de ayuda podría extenderse hasta 42 días hábiles, es decir, aproximadamente dos meses, lo que retrasaba las acciones en momentos críticos. La auditoría federal de 2017 encontró que el fondo operaba con altos costos y era más reactivo que preventivo, además de presentar casos de sobreprecios y uso indebido de recursos en diversas entidades, incluyendo Veracruz, Tabasco y a lo largo de los sexenios de Fox, Calderón y Peña Nieto.
Desde la implementación de la administración actual, diversos apoyos han sido entregados de manera más rápida y directa, permitiendo responder con mayor eficiencia a las emergencias. La funcionaria también puntualizó que, durante las contingencias recientes, el gobierno de Claudia Sheinbaum ha demostrado una gestión ágil y efectiva en la distribución de recursos, contrastando con el pasado.
Este análisis reafirma la percepción de que la eliminación del fondo se ha traducido en un proceso más transparente y efectivo para atender desastres naturales en México, con un enfoque en la rapidez y la transparencia en la asignación de recursos.
