Debate sobre la Ley de Tierras Rurales y su impacto agropecuario

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Campo abierto con cercas de madera y camino central / Foto: Especial

Buenos Aires, Argentina. – El Poder Ejecutivo de la Nación anunció la remisión al Congreso de un paquete de reformas legislativas, incluida la modificación de la Ley de Tierras Rurales. Esta iniciativa busca eliminar las restricciones para inversiones extranjeras en campos, algo que genera amplio debate en el sector agropecuario.

La Ley de Tierras Rurales fue derogada en diciembre de 2023, pero su aplicación ha sido suspendida por la justicia. La flexibilización de la normativa se presenta como una oportunidad para atraer capital extranjero, que podría ayudar a impulsar el desarrollo agroindustrial del país. Sin embargo, esta perspectiva no se comparte entre todos los sectores.

Desde el ámbito inmobiliario, Federico Nordheimer, de Nordheimer Campos y Estancias, argumenta que la inversión extranjera podría generar beneficios locales al crear empleo e impulsar la economía. Destaca que actualmente el 95% de las transacciones en terrenos rurales son realizadas por argentinos, y solo un 5% por extranjeros con vínculos previos, desmitificando el temor de una compra masiva de tierras por foráneos.

Por otro lado, la Mesa Agroalimentaria Argentina (MAA) expresa su oposición a las reformas, señalando que la ley podría perjudicar a los pequeños productores. Argumentan que favorece a terratenientes que no trabajan la tierra y agravaría la precariedad de quienes dependen del arrendamiento para su subsistencia. La MAA enfatiza que la legislación podría judicializar procesos de regularización de tierras históricas.

El debate sobre la Ley de Tierras Rurales pone en evidencia la necesidad de encontrar un equilibrio entre atraer inversiones y proteger los derechos de los productores locales. La legislación futura tendrá un impacto significativo sobre la estructura del agro argentino y sus comunidades.

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