El radical Rodrigo de Loredo decidió no aceptar la oferta de un lugar en la lista de candidatos libertarios y busca presionar a Cambiemos para mantener su autonomía en las elecciones de Córdoba. En las últimas semanas, Rodrigo de Loredo enfrentó una tensión interna por su participación en las próximas elecciones en Córdoba. La negociación con fuerzas libertarias le ofrecía un puesto en la lista de candidatos, inicialmente considerado como el tercero, pero en realidad le habrían propuesto solo el quinto lugar, lo que generó dudas y rechazo en el dirigente radical. De Loredo, conocido por su postura independiente, manifestó públicamente su resistencia a alinearse con una política de obediencia absoluta, argumentando que la sumisión no es una estrategia constructiva para defender los intereses de su provincia y su partido. Además, reafirmó su intención de mantener su espacio propio, sin aceptar compromisos que limiten su autonomía en temas clave como educación y derechos sociales. Históricamente, el radicalismo en Córdoba ha tenido una presencia fuerte y una histórica relación con otros partidos de coalición, pero en estos comicios parece preocupado por la influencia de las estrategias alineadas con los libertarios y el oficialismo nacional, que buscan consolidar listas con perfiles obedientes. La tensión se profundiza en un contexto donde figuras como Luis Juez también evalúan su participación, buscando mantener su relevancia política y evitar que De Loredo siga ganando terreno. El panorama en Córdoba todavía no está definido, aunque se anticipa que la postura de De Loredo podría fortalecer su liderazgo dentro del radicalismo. Su rechazo a la sumisión y su declaración de no aceptar cualquier oferta visible reflejan su intención de mantenerse fiel a una línea de autonomía, aunque esto podría ponerlo en desacuerdo con aliados nacionales y regionales que insisten en un alineamiento político más estricto. Este escenario demuestra la importancia de que los dirigentes pueda
