El mural Tzompantli sufrió desprendimientos tras una marcha, y las autoridades ya trabajan en su reparación conservando el valor artístico y simbólico de la obra.
Recientemente, un mural emblemático de Rafael Cauduro ubicado en la sede de la Suprema Corte de Justicia de la Nación sufrió daños tras manifestaciones de la Generación Z en noviembre de 2023. La obra, que refleja temáticas sobre la violencia y la inseguridad en México, presenta fragmentos fracturados y cráneos deteriorados por el acto vandálico. La comunidad artística y académica ha exigido que la restauración preserve los signos de deterioro que forman parte del mensaje original, que denuncia la violencia social. Los expertos del Instituto Nacional de Bellas Artes y del Instituto Nacional de Antropología e Historia ya inspeccionaron la pieza y se espera un informe técnico que guiará la reparación. La obra, creada en 2006 y concluida en 2008, forma parte de un conjunto artístico elaborado en 280 metros cuadrados, ubicado en las escaleras de la Corte, y simboliza un recordatorio permanente de la lucha contra la inseguridad y la impunidad en el país. La directora de la Casa Estudio Cauduro insiste en que la restauración debe respetar la carga simbólica y artística de la pieza, conservando evidencias del daño para mantener su carácter denuncia social. La reparación del mural es vista no solo como una restauración física, sino como una defensa del mensaje crítico que Rafael Cauduro plasmó en su obra.
