La nueva versión de la Clave Única de Población incluye huellas y fotografía, pero su uso será voluntario y condicionado a autorizaciones específicas.
Desde la publicación oficial que entró en vigor en julio de 2025, la autoridad mexicana ha establecido que la introducción del formato biométrico en la CURP no será forzada. La actualización contempla la integración de huellas dactilares y fotografías con el objetivo de fortalecer la identificación y facilitar tareas como la búsqueda de personas desaparecidas. No obstante, la captura de estos datos sensibles requiere el consentimiento explícito del titular, garantizando así el respeto a los derechos de protección de datos. La implementación de estos cambios se realiza en una etapa gradual que contempla la creación de la Plataforma Única de Identidad, un sistema coordinado por la Secretaría de Gobernación, y se espera que esté completamente operacional para octubre de 2025. En este proceso, las dependencias públicas y privadas deberán aceptar el formato biométrico, aunque su uso efectivo será opcional para los ciudadanos que prefieran mantenerse con la versión actual. La estrategia busca ofrecer un mecanismo más seguro y confiable, sin comprometer la voluntariedad del trámite ni la protección de datos personales.
La incorporación de datos biométricos en documentos oficiales busca también modernizar los procesos administrativos y aumentar la eficacia en la identificación de personas a nivel nacional. Ante el avance tecnológico, otros países han adoptado sistemas similares para mejorar la seguridad y simplificar trámites, siendo fundamental que el país implemente estas medidas de manera gradual y responsable para mantener la confianza pública y garantizar el respeto por los derechos individuales.
