Ciudad de México. – Los hogares mexicanos se preparan para enfrentar la cuesta de enero de 2026 con un enfoque prioritario en gastos esenciales, principalmente el pago de servicios, la adquisición de despensa y el cumplimiento de deudas. Una encuesta reciente de PlanningQuant revela que estos rubros concentran la mayor parte del presupuesto familiar al inicio del año, en un contexto de prudencia financiera y control del gasto.
Según los datos recabados, el 58% de los encuestados destinará su presupuesto al pago de servicios básicos como electricidad, agua y gas. Por su parte, el 50% de las personas priorizará la compra de alimentos para la despensa. Ambos porcentajes muestran una ligera disminución en comparación con 2024, lo que sugiere una estrategia de contención y ajuste ante el tradicional repunte de gastos de principios de año.
Las obligaciones financieras heredadas del año anterior también representan un peso considerable. El 37% de los participantes planea destinar fondos al pago de deudas, mientras que el 24% se enfocará en cubrir colegiaturas y el 19% en el pago de préstamos. El pago de renta o hipoteca se mantiene como un gasto relevante para el 18% de los hogares.
En contraste, los gastos considerados prescindibles o discrecionales registran niveles bajos. Rubros como la compra de regalos (23%), la adquisición de tecnología (8%) y la planificación de viajes (11%) quedan relegados en las prioridades para enero de 2026. Este patrón subraya un inicio de año más conservador, donde la estabilidad financiera prima sobre el consumo no esencial.
El análisis indica que el ajuste en el gasto es más pronunciado en comparación con 2024, lo que podría señalar un cambio estructural en los hábitos de consumo, especialmente notable entre adultos mayores y hogares de ingresos medios, quienes muestran una mayor cautela financiera. A pesar de esto, el 71% de las personas se siente preparado para afrontar los gastos de enero, una cifra estable respecto al año anterior.
Las estrategias para cubrir estos gastos se centran en el uso de ahorros o efectivo, opción elegida por el 57% de los encuestados. El aguinaldo se posiciona como la segunda fuente de financiamiento (35%), seguido por el uso de tarjetas de crédito (31%) y débito (27%). Mecanismos como préstamos, tandas o apoyos gubernamentales registran porcentajes menores, lo que refuerza la tendencia de la población a evitar el sobreendeudamiento al comenzar el año.
En resumen, enero de 2026 estará marcado por un enfoque en las necesidades indispensables, con los hogares priorizando la estabilidad y la liquidez sobre el consumo no esencial, y enfrentando la cuesta de enero más con previsión que con crédito.
