La aparición de diez cadáveres, entre ellos dos hijos y un yerno, reabre investigaciones sobre violencia en la región y posibles vínculos religiosos.
Recientemente, en un tiro de mina en el municipio de Aquiles Serdán, autoridades locales localizaron diez cuerpos que corresponden a víctimas reportadas como desaparecidas. Entre ellas se encuentran dos hijos y un yerno de un pastor evangélico de la región, quienes habían sido vistos por última vez el 30 de octubre tras viajar a la ciudad de Chihuahua con un líder religioso local. Los cadáveres, recuperados en el fondo de un pozo de aproximadamente diez metros, muestran signos de violencia y se suman a otros hallazgos previos en la misma zona, lo que ha llevado a reactivar las indagatorias sobre posibles motivos y responsables. Es importante destacar que estos hechos reflejan una problemática persistente en la región, donde disputas de índole criminal y conflictos relacionados con comunidades religiosas han sido recurrentes. Hasta ahora, no hay avances definitivos en la investigación, pero la situación genera preocupación entre las autoridades y la población local, ante la gravedad de los hallazgos y su posible vínculo con actividades ilícitas o tensiones internas.
