Conmemorando cuatro décadas del terremoto, se muestran las transformaciones y daños en estructuras icónicas que marcaron la historia de la Ciudad de México. El terremoto del 19 de septiembre de 1985 dejó una huella profunda en la Ciudad de México, no solo por su impacto devastador, sino también por los cambios visibles en su infraestructura. Varias construcciones emblemáticas sufrieron daños estructurales significativos, y muchas se transformaron o encontraron nuevos propósitos en los años posteriores. Uno de los casos más destacados fue el antiguo Hotel Regis, situado en la esquina de Balderas y Juárez, considerado en su tiempo uno de los hoteles más lujosos y frecuentados por figuras internacionales. Tras el desplome en el sismo, el terreno pasó a convertirse en la Plaza de la Solidaridad, un memorial dedicado a las víctimas, aunque hoy en día es un espacio que ha cambiado su carácter y acoge puestos ambulantes y actividades comerciales informales. Otro ejemplo es la estructura ubicada en la esquina de la avenida 20 de Noviembre y Regina, que al colapsar en ese día, fue demolida y hoy en su lugar operan centros comerciales con locales que ofrecen ropa, accesorios y servicios variados, reflejando la adaptación de los espacios a nuevas necesidades urbanas. Asimismo, el edificio conocido como Costureras, en la calle Manuel J. Othon, sufrió daños severos y, tras la tragedia, fue transformado en viviendas para descendientes de las trabajadoras textiles que allí laboraban. La historia del inmueble también incluye un memorial que recuerda a las mujeres que perdieron la vida en el desplome, ligando pasado y presente en un proceso de memoria y recuperación. El análisis de estas estructuras revela cómo la tragedia de 1985 impulsó una serie de cambios en el paisaje urbano, promoviendo reconstrucciones y modificaciones que aún reflejan las huellas del sismo. Este aniversario invita a reflexionar sobre la importancia de la resiliencia y la memoria en la ciudad.
