Durante la jornada electoral en Bahía Blanca, la fuerza política La Libertad Avanza enfrentó serias dificultades para cubrir las mesas de fiscalización. La insuficiencia de fondos enviados por la dirigencia generó tensiones internas, evidenciando problemas estructurales en la organización del control electoral. La falta de recursos llevó a acusaciones de desmanejo y a la escasa presencia de fiscales voluntarios, lo que puso en duda la efectividad del operativo. Además, algunos referentes del sector criticaron la gestión de Sebastián Pareja, responsable de la logística, por la demora en la entrega de recursos esenciales para la fiscalización. Este episodio refleja una problemática mayor en la implementación de mecanismos de control en candidaturas que dependen excesivamente de recursos externos y voluntarios, un aspecto que podría impulsar debates sobre la necesidad de reformas en los sistemas de fiscalización electoral. La situación también reveló divisiones internas, con algunos dirigentes optando por alianzas diferentes, lo que añade un dato más a la complejidad del escenario político libertario en la provincia.
