La Habana, Cuba. – La crisis energética y el colapso del turismo en Cuba han alcanzado niveles críticos. La reciente salida de Air Canadá ha encendido las alarmas en la industria turística, afectando a empresas como Meliá e Iberostar, que dependen del flujo de visitantes canadienses.
La reducción de los vuelos internacionales debido a la escasez de combustible está generando una caída significativa en el número de turistas en la isla. Este nuevo escenario se suma a un programa de racionamiento de petróleo, implementado por el régimen de Miguel Díaz-Canel, que ha desencadenado apagones y la suspensión de eventos programados.
El impacto en el sector hotelero es palpable. A medida que las aerolíneas reducen sus operaciones, los turistas son reubicados en hoteles de categoría superior, lo que genera una mayor presión sobre los recursos disponibles. Las proyecciones indican que el 64% de la isla podría carecer de electricidad nuevamente, intensificando la incertidumbre social y económica.
A pesar de la creciente crisis, el gobierno mexicano ha manifestado una postura firme en apoyo a Cuba. La situación ha generado un debate intenso sobre el papel de México frente a la crisis regional, en un contexto donde otras naciones también enfrentan desafíos políticos y económicos.
Cuba se encuentra en un punto de inflexión. La comunidad internacional observa con atención cómo el país enfrenta esta crisis multidimensional, que incluye no solo el aspecto turístico, sino también las repercusiones en el bienestar de su población.

