Venezuela enfrenta graves racionamientos eléctricos que complican la recuperación de su red. La situación es crítica en regiones como el Zulia, donde los apagones regresaron tras un período de aparente estabilización. Los cortes de energía, a menudo sin aviso y que pueden durar hasta siete horas, generan un ambiente de incertidumbre y descontento entre los ciudadanos.
Desde febrero, la situación ha empeorado, y lo que parecía una mejoría en 2025 ha demostrado ser temporal. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, anunció en marzo un "plan de ahorro energético", aunque la efectividad de estas medidas sigue siendo cuestionada. Recientemente, el país alcanzó una demanda eléctrica récord, pero el aumento del consumo también ha intensificado los problemas.
Los que habitan en Maracaibo y Mérida, ciudades severamente afectadas, expresan su frustración por los cortes inesperados. Gustavo Aguilar, un residente de 68 años, describe la experiencia como una "ruleta rusa" y critica la falta de información oficial sobre la crisis. En Caracas, aunque los cortes no son tan prolongados, se están viviendo fluctuaciones diarias de voltaje.
La crisis eléctrica tiene profundas repercusiones económicas, especialmente en el Zulia, donde el 60% de los comercios cerraron en 2022. Aunque la cifra se redujo a un 40% en 2025, el impacto sigue siendo devastador. Según Dino Cafoncelli, presidente de la Cámara de Comercio local, la inestabilidad eléctrica sigue siendo la principal preocupación de los empresarios.
Expertos sugieren que la solución radica en la descentralización y la reactivación de las termoeléctricas. Alejandro López, ingeniero de una universidad local, aboga por recuperar las centrales de Termozulia y cree que el enfoque colaborativo con empresas como Siemens y General Electric es un paso en la dirección correcta. Sin embargo, aún no hay claridad sobre cuándo se llevarán a cabo estas iniciativas.
Con información de swissinfo.ch

