Las modalidades más frecuentes incluyen secuestro virtual, fraudes en redes sociales y amenazas por parte de criminales que se hacen pasar por organizaciones delictivas, generando preocupación en la población.
La ciberseguridad enfrenta una creciente variedad de amenazas que afectan la tranquilidad de los usuarios en la era digital. Entre los delitos más detectados se encuentra el secuestro virtual, donde delincuentes simulan tener a un familiar capturado, exigiendo pagos inmediatos para liberar supuestamente a la víctima. Además, informes recientes muestran un aumento en las estafas conocidas como “montadeudas”, que operan mediante solicitudes de préstamos en redes sociales. Estas plataformas, aparentemente de bajo riesgo, acceden a los contactos del usuario y posteriormente utilizan esa información para chantajear o exigir pagos, muchas veces sin reconocer los montos entregados.
Otro fenómeno preocupante es el grooming, en el que adultos contactan a menores en línea haciéndose pasar por adolescentes con el fin de obtener imágenes íntimas. La sextorsión, por su parte, surge cuando esas imágenes son utilizadas para extorsionar a los afectados. También se reportan amenazas de extorsionadores que afirman pertenecer a organizaciones criminales, usando perfiles falsos para intimidar y exigir dinero a víctimas desprevenidas.
Autoridades locales advierten que la prevención es clave, recomendando denunciar inmediatamente números o llamadas sospechosas, evitar realizar depósitos, y no compartir información privada en la web. La Policía Cibernética mantiene monitoreos constantes y ofrece atención especializada en casos de fraude y extorsión. Además, se exhorta a las familias a mantener controles sobre el uso de dispositivos en menores y verificar la legitimidad de plataformas financieras antes de realizar operaciones en línea. Para recibir orientación, los ciudadanos pueden acudir a oficinas oficiales o comunicarse con los canales de la unidad especializada.
