Aunque el sector financiero lidera la recuperación, la industria mantiene un desempeño débil, generando debate sobre el crecimiento real del país.
Durante septiembre, la economía nacional experimentó un incremento moderado, con un aumento del 5% en comparación interanual en el Indicador de la Actividad Económica (EMAE). Sin embargo, este crecimiento se concentra principalmente en el sector financiero, que aportó casi un 40% del repunte total, debido al incremento en la intermediación y los préstamos al sector privado. Por otro lado, los balances recientes de los bancos principales señalaron pérdidas en algunas entidades, mientras que actividades tradicionales, como la pesca, evidenciaron un repunte del 58,2%, el mayor en el sector, sorprendiendo a los analistas.
Aun así, el desempeño industrial continúa en caída, con una reducción del 1% en la actividad manufacturera y una disminución en la administración pública, que sparse en un 0,7%. Estos sectores negativo sumaron alrededor de 0,2 puntos porcentuales al crecimiento general, reflejando una recuperación que aún no se traduce en un impulso transversal en la economía. La comparación interanual se ve favorecida por un 2024 muy débil, adjuntando un matiz de que el crecimiento actual puede obedecer a una base de comparación baja más que a una expansión genuina del sector productivo.
Expertos advierten que el liderazgo del sector financiero en los números debe analizarse con cautela, ya que sectores clave con peso en la economía no muestran la misma dinámica. La tendencia genera interrogantes sobre si la recuperación es sostenida o simplemente un efecto estadístico. La diferencia radica en que un crecimiento equilibrado y genuino requiere una expansión homogénea en todos los niveles económicos, no solo en áreas específicas.
