Toro, Zamora. – La Colegiata de Santa María la Mayor alberga el cráneo de San Valentín desde el siglo XVI, enmarcando una rica tradición que se celebra cada 14 de febrero. Esta reliquia, conocida como el patrón de los enamorados, se expone anualmente, atrayendo a numerosos fieles.
El cráneo llegó a Toro gracias a Diego Enríquez, capellán del Emperador Carlos V, quien recibió la aprobación papal para su traslado en 1545. Su apariencia es emblemática, resguardado en una caja Ovalada de plata del siglo XVI y acompañado de otras reliquias en la Colegiata, símbolo de la devoción de la comunidad hacia este santo.
En 1682, el canónigo Valentín de Tejederas obtuvo indulgencias papales para quienes veneraran el cráneo durante su exposición, lo que incrementó el culto a San Valentín en la región. La importancia del santo se mantiene viva en Toro, donde se celebran ceremonias y misas en su honor, evidenciando un profundo arraigo cultural.
La figura de San Valentín también se refleja en diversas obras artísticas de la Colegiata, que incluyen una escultura realizada por el escultor Pedro León de Sedano en 1788 y un lienzo del pintor Baltasar de Coca, que captura su martirio. La capilla dedicada a San Valentín es un punto focal dentro del templo, resaltando su relevancia histórica.
El 14 de febrero, las reliquias se expondrán tras la misa, permitiendo a los devotos acercarse y rendir homenaje. Esta tradición no solo preserva la memoria del santo, sino que también ofrece un espacio para que los fieles manifiesten sus deseos de amor verdadero.

