Mantener las cuentas de millones de usuarios fallecidos en plataformas como Facebook genera gastos millonarios y un impacto ecológico significativo.
A medida que la cantidad de perfiles digitales de personas fallecidas en plataformas sociales continúa en aumento, se estima que para 2030 existan entre 200 y 300 millones de cuentas inactivas en Facebook. La gestión y conservación de estos perfiles, que permanecen con contenido y fotografías visibles, representan una carga significativa para la infraestructura digital de la compañía. Mientras Facebook permite la opción de eliminar o conmemorar dichas cuentas, en numerosos casos la inacción perpetúa el almacenamiento inútil, generando costes considerables.
El mantenimiento de datos digitales requiere recursos físicos y energéticos. Sin una utilización activa, estos datos permanecen en servidores almacenados en centros de datos que consumen grandes volúmenes de electricidad y agua, contribuyendo al impacto ambiental global. Se calcula que, con un promedio conservador de 2 a 3 gigabytes por usuario, el volumen total de información almacenada puede alcanzar entre 400 y 900 petabytes, con un gasto potencial de hasta 108 millones de dólares anuales solo en almacenamiento a precios industriales.
Además de los costos económicos, la huella ecológica es notable. Los centros de datos a nivel mundial utilizaron en 2024 aproximadamente 415 teravatios-hora de energía, equivalente a una fracción significativa del consumo eléctrico mundial, y se proyecta que esta cifra se duplique en 2030. La mayor parte de esta energía se invierte en el proceso de enfriamiento de los equipos, un consumo de agua que, en los Estados Unidos, supuso más de 17 mil millones de galones en 2023. La preservación de perfiles de personas fallecidas, que en algunos casos permanece por años sin uso, incrementa la demanda de recursos.
Diferentes plataformas manejan la inactividad y la muerte digital de formas variadas. Google tiene sistemas automatizados para el cierre de cuentas inactivas, mientras que en Facebook la responsabilidad recae en los familiares o, en su ausencia, las cuentas permanecen en línea indefinidamente. Aunque en algunos países existen regulaciones específicas para gestionar datos post mortem, en México todavía no hay una normativa clara. Para 2070, se estima que la cantidad de perfiles muertos en Facebook superará a los activos, resaltando la necesidad de abordar desde ahora la gestión responsable del legado digital.
