El gasto individual y público por diabetes refleja la urgente necesidad de fortalecer medidas preventivas y fiscales en el país.
El manejo de la diabetes tipo 2 representa una carga significativa tanto para las familias como para las instituciones de salud en México. Los gastos anuales por tratamiento varían entre aproximadamente 24,000 y 47,000 pesos por persona, considerando insumos como medicamentos, dispositivos y material de monitoreo. Estas cifras evidencian el incremento en la inversión necesaria para atender la condición, propia de un patrón de vida con factores de riesgo como sedentarismo, obesidad y consumo elevado de azúcares.
A nivel macroeconómico, la diabetes y otras enfermedades crónicas concentran un costo cercano a 22 mil millones de dólares, equivalentes al 2.1% del Producto Interno Bruto (PIB). Esto afecta la productividad nacional, ya que las personas en edad laboraroria enfrentan pérdida de días productivos y mayores gastos hospitalarios. Las instituciones públicas, como el IMSS y el ISSSTE, destinan millones de pesos anualmente a tratamientos que incluyen desde medicación hasta procedimientos complejos como diálisis, cuyo costo por paciente puede exceder los 400,000 pesos anuales.
El alto consumo de productos ultraprocesados, en particular bebidas azucaradas, contribuye al aumento en la prevalencia de sobrepeso y obesidad, que alcanzan al 76% de los adultos mexicanos. La insuficiente recaudación a través de impuestos específicos sobre estos productos limita las acciones fiscales destinadas a reducir su consumo, pese a que la carga sanitaria y económica generada es varias veces superior a lo recaudado.
En respuesta, se ha planteado la necesidad de ampliar los impuestos a productos azucarados y destinar estos recursos a fondos específicos para prevención y tratamiento, aunque todavía enfrentan obstáculos legales y políticos. La atención integral y el fortalecimiento de políticas públicas son esenciales para mitigar el impacto de esta epidemia silenciosa en la salud y la economía del país.
