La discusión sobre la elaboración del engrose de un proyecto generó tensiones internas en la corte, destacando diferencias en la interpretación del procedimiento legal. En un episodio que evidenció las dinámicas internas de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, las diferencias respecto al proceso para la elaboración del engrose de un proyecto judicial generaron tensión entre las magistradas. La ministra Lenia Batres manifestió su desacuerdo ante la decisión mayoritaria del Pleno, que optó por que la ministra Yasmín Esquivel se encargara de elaborar dicho engrose, en lugar de devolver el proyecto a Batres para un nuevo análisis. El debate surge en un contexto donde la corte busca garantizar la gratuidad en el acceso a la información pública y evitar cobros excesivos por copias de expedientes. La decisión de asignar el engrose a Esquivel evitó que el asunto retornara a Batres, aunque esto fue cuestionado por la propia ministra, quien consideró que el proceso debía seguir las disposiciones establecidas en la ley orgánica. De acuerdo con estas normas, si un proyecto no obtiene la mayoría necesaria, debe ser sometido a una nueva redacción por otro ministro y posteriormente votado, proceso que Batres afirmó era obligatorio. Este episodio refleja la importancia del cumplimiento riguroso de los procedimientos y la autonomía de las ministras para interpretar y aplicar las normativas que rigen sus labores, en un órgano judicial clave para la protección de derechos y la transparencia en el país. Considerar las diferencias en las interpretaciones del reglamento interno de la corte también resulta relevante para entender las dinámicas de poder y toma de decisiones en uno de los órganos judiciales más relevantes del país. La insistencia de Batres en seguir los procedimientos formalizó un debate sobre los límites y responsabilidades dentro del órgano, que impacta en el proceso de aprobación de resoluciones y en la percepción pública de la imparcialidad judicial.
