Vehículos con mensajes de demanda por pagos se estacionaron en Villahermosa, reflejando un reclamo que afecta a proveedores y provoca respuestas de las autoridades.
En la capital de Tabasco, Villahermosa, se registró una manifestación inusual en la que varios vehículos de carga con lonas exhibieron mensajes reclamando pagos pendientes por parte de Pemex. Los mensajes, que incluían frases como “PEMEX, paga lo que debes” y “Pemex: necesitamos los pagos de 2024”, se desplegaron en colores institucionales y llamativos que llamaron la atención de residentes y transeúntes. Estos vehículos permanecieron estacionados durante varias horas frente a la sede principal de la empresa, ubicada en lo que se conoce como la Pirámide de Pemex. La acción fue rápidamente disuadida por elementos de la policía estatal, que solicitó el retiro de las unidades.
Este tipo de protestas no es una situación aislada en la región. La misma estrategia se había utilizado meses antes en Ciudad del Carmen, Campeche, donde diversos proveedores y contratistas también expresaron su inconformidad por la falta de pago de sus servicios. La problemática de los retrasos en los pagos afecta a numerosos empleados y empresas que dependen de Pemex, cuyas demoras generan impactos económicos significativos en varias comunidades, particularmente en estados con alta actividad petrolera y energética.
La situación se agravó en agosto pasado cuando el incumplimiento en el pago de remuneraciones provocó un desabasto de combustible en Chiapas y Ciudad de México. Conductores de pipas suspendieron operaciones ante la imposibilidad de recibir sus pagos correspondientes, lo que evidenció la fragilidad en los mecanismos de pago a proveedores dentro de la compañía. La presidenta Claudia Sheinbaum reconoció públicamente estas fallas y adelantó que ya se trabaja en soluciones para evitar futuros incidentes.
En medio de este escenario, trabajadores contratistas de Pemex, provenientes de distintas regiones del país, realizaron una manifestación en las oficinas centrales de la empresa en la Ciudad de México, expresando su desesperación por haber sido retrasados en sus pagos desde 2022, incluso en algunos casos con trabajos ya realizados y en funcionamiento. La situación revela una problemática estructural que, de no resolverse oportunamente, puede seguir afectando la estabilidad laboral y la distribución de combustibles en varias zonas del país.
