La decisión se tomó con un respaldo casi unánime en medio de protestas y tensión política, en un contexto de creciente inseguridad y crisis social. El Congreso peruano aprobó la destitución de la presidenta Dina Boluarte con un amplio respaldo. La votación concluyó con 118 votos a favor, en una sesión en la que no se registraron votos en contra ni abstenciones, superando los 87 votos necesarios para concretar la remoción. La presidenta, de 63 años, se negó a ejercer su derecho a defensa, alegando que no se respetaba el debido proceso ni los derechos constitucionales en el procedimiento. Las protestas sociales en el país se intensificaron en los últimos meses, reflejando el rechazo a la gestión de Boluarte y a la situación de inseguridad que enfrenta Perú, donde los recientes episodios de criminalidad han generado preocupación en la población. La destitución se produce a seis meses de las próximas elecciones generales, programadas para abril de 2026, en las que se elegirá un nuevo presidente, diputados y senadores. La inestabilidad política en Perú continúa siendo un escenario complejo, marcado por acusaciones de corrupción, protestas y un clima de incertidumbre. Para entender el contexto actual, es importante recordar que Boluarte asumió la presidencia en diciembre de 2022 tras la destitución del expresidente Pedro Castillo, quien intentó disolver el Congreso, acción que fue considerada un intento de golpe de Estado y le costó la destitución y la detención. Desde entonces, Perú ha enfrentado una serie de crisis políticas y sociales que mantienen en tensión su estabilidad institucional.
