El índice refleja una percepción pesimista sobre la economía y aumenta las expectativas de menor gasto y ahorro en los hogares mexicanos. En noviembre, la confianza de los consumidores en México alcanzó su nivel más bajo en varios meses, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). El Indicador de Confianza del Consumidor (ICC) se situó en 44.2 puntos, lo que representa una caída mensual de 1.6 puntos y una reducción anual de 3.5 puntos, evidenciando un creciente pesimismo en el ánimo de los hogares respecto a su situación económica y las perspectivas futuras. Este debilitamiento se reflejó en todos los componentes del indicador, tanto en la valoración actual como en las expectativas, una tendencia poco frecuente que subraya una mayor incertidumbre y preocupación en la población. La percepción sobre la capacidad de ahorro cayó 2.9 puntos, y la visión sobre la economía del país retrocedió en 2.3 puntos en el mes. Además, las expectativas para el próximo año se redujeron en 2.4 puntos, señalando una mayor cautela respecto al contexto económico venidero. Asimismo, las evaluaciones sobre el momento propicio para adquirir bienes duraderos, como electrodomésticos, mostraron una disminución de 0.8 puntos. Esto indica que los hogares están posponiendo compras importantes, ante la incertidumbre económica y posibles dificultades de ingreso. Otros indicadores complementarios, como la percepción de inflación y el empleo, también marcaron signos negativos, con caídas en 1.6 y 1.1 puntos, respectivamente. A diferencia del pesimismo generalizado, algunas perspectivas a largo plazo, avanzadas por expertos financieros, sostienen que el sector del consumo podría mantener cierta resiliencia en 2026. Se prevé que, gracias a factores como el incremento salarial, la política de bajas tasas de interés y los vínculos con Estados Unidos, el consumo podría crecer aproximadamente un 1%. La importancia del consumo en el Producto Interno Bruto hace que estos datos sean
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